¿Son los coros de voces blancas (o femeninas) el futuro?

Hace poco escuché esta afirmación y es algo que me ha dejado una preocupación. Hace 100 años eran sobre todo hombres los que poblaban los coros de España a juzgar por las fotos antiguas de coros pero esa tendencia ha ido disminuyendo inversamente proporcional al crecimiento de mujeres en los coros y es algo que no parece que se pueda solucionar en un futuro cercano.

Hace ya 20 años escucha a Ricardo Rodríguez, catedrático de Dirección de Coro de Sevilla, decir: “A ver si voy a tener que ir de bar en bar buscando hombres para cantar…”, y hoy día el problema sigue su curso. Ciertamente resulta preocupante, sobre todo porque sin hombres en los coros hay repertorio muy significativo que no se podría hacer, empezando por el Requiem de Mozart o Fauré y terminando por cualquier canción popular SATB o el Ave verum de Mozart.

Los coros femeninos tienen una ventaja en eso, es más fácil encontrar mujeres dispuestas a cantar que hombres, incluso niños/as que estarían dispuestos, pero ¿después qué? Es necesario potenciar nuestra cantera coral; forma a un niño, que encuentre el gusto por cantar y tendrás un varón 50 años en los coros de tu ciudad cantando. Nuestro compromiso con la música coral debería empezar por hacer más por las edades tempranas. Os dejo esa idea para reflexionar.

Traducción de Magnificat anima mea Dominum

Engrandece mi alma al Señor,y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador porque ha observado la humildad de su sierva.

Pues he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones porque el que es poderoso ha realizado grandes cosas para mí, y Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los que le temen.

Hizo fuerza con su brazo, dispersó a los soberbios de pensamiento de sus corazones. Depuso a los poderosos de los tronos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los despidió vacíos.

Auxilió a Israel, su siervo, acordándose de su compasión, como había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

 

Traducción: Enrique Yuste