Cómo escoger un instrumento musical (II)

Una vez que nos hemos hecho estas preguntas podemos entrar a valorar otras cuestiones:

1.- Necesidades corporales
Para edades tempranas lo mejor (además de cantar) es escoger un instrumento que pueda soportar físicamente, hay veces que existe una familia de instrumentos más pequeños con los que poder empezar desde edades anteriores a los 8 años, como el violín, que los hay de diferentes tamaños adaptándose al crecimiento del niño. Podemos tener en cuenta también la estatura familiar y circunstancias tan elementales como si se muerde las uñas (la guitarra precisa de uñas) o si tenemos la intención de ponerle ortodoncia o aparato en los dientes (algo que resulta difícil de conjugar con algunos instrumentos de viento como la trompeta).  Sigue leyendo

Chopin (Parte 2)

Magnífico perfil de un compositor absolutamente único, Chopin

EL CALEIDOSCOPIO DE LA VIDA

Hijo de un maestro francés emigrado a Polonia, Chopin fue un niño prodigio que desde los seis años empezó a frecuentar los grandes salones de la aristocracia y la burguesía polacas, donde suscitó el asombro de los asistentes gracias a su sorprendente talento. De esa época datan también sus primeras incursiones en la composición.
En nuestro tiempo de “Increíble pero cierto” hablamos del músico polaco Chopin y descubrimos más curiosidades de él. ¿Nos acompañas?

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El principio de unidad en el Requiem de Mozart

Cuando escuchamos o cantamos el Requiem de Fauré resulta evidente que su música discurre de forma lineal o evolutiva desde la oscuridad del inicio, la reciente muerte del ser querido, hasta el reinos de los cielos; se trata de un viaje de un sólo sentido que, al igual que la mayor parte de la música de Bach, nos lleva de un estado a otro, desde un lugar a otro diferente al del punto de partida. El Requiem de Mozart no está planteado de esa manera, se trata de una estructura en espejo, como si dobláramos un folio y los extremos se tocaran, como si la zona central se reencontrara con su homónima en esa doblez. Sigue leyendo

Lacrimosa

 

Al hablar del Requiem de Mozart lo primero que nos viene a la cabeza seguramente es el Lacrimosa, esa maravillosa y espiritual pieza perteneciente a la secuencia de la misa de difuntos que quizá sea el momento más sublime de la obra completa y que marca el punto intermedio de todo el Requiem. Y del mismo modo, al decir Lacrimosa, pocos pensarán en el Requiem de Verdi o la Gran Misa de difuntos de Berlioz. El Requiem de Mozart y su Lacrimosa han dado la vuelta al mundo sembrando admiración ante cualquier público que ha podido admirar dicha pieza. Lo llamativo de esta circunstancia es que el Lacrimosa es una pieza que Mozart dejó inacabada, es más, sólo dejó escritos los 8 primeros compases, a partir de ese punto fue un alumno y amigo de Mozart, Franz Xavier Süssmayer, el que completó la pieza y le dio forma hasta el punto en el que la conocemos hoy. Sigue leyendo