Lacrimosa

 

Al hablar del Requiem de Mozart lo primero que nos viene a la cabeza seguramente es el Lacrimosa, esa maravillosa y espiritual pieza perteneciente a la secuencia de la misa de difuntos que quizá sea el momento más sublime de la obra completa y que marca el punto intermedio de todo el Requiem. Y del mismo modo, al decir Lacrimosa, pocos pensarán en el Requiem de Verdi o la Gran Misa de difuntos de Berlioz. El Requiem de Mozart y su Lacrimosa han dado la vuelta al mundo sembrando admiración ante cualquier público que ha podido admirar dicha pieza. Lo llamativo de esta circunstancia es que el Lacrimosa es una pieza que Mozart dejó inacabada, es más, sólo dejó escritos los 8 primeros compases, a partir de ese punto fue un alumno y amigo de Mozart, Franz Xavier Süssmayer, el que completó la pieza y le dio forma hasta el punto en el que la conocemos hoy. Sigue leyendo